
Jorge Barrera Sancho, de 59 años, logró superar una grave neumonitis química
Volvió a la vida tras estar al borde de la muerte: paciente crítico logra recuperarse en el Hospital Claudio Vicuña
Tras permanecer 20 días internado y conectado a ventilación mecánica invasiva, Jorge Barrera Sancho, de 59 años, logró superar una grave neumonitis química provocada por la inhalación de gases tóxicos. Su recuperación fue posible gracias al trabajo del equipo multidisciplinario de la Unidad de Paciente Crítico (UPC) del Hospital Claudio Vicuña.

Un verdadero regreso a la vida protagonizó Jorge Barrera Sancho, un vecino de Llolleo de 59 años que llegó al Hospital Claudio Vicuña en estado de extrema gravedad y que, después de permanecer 20 días internado en la Unidad de Paciente Crítico (UPC), logró recuperarse y volver a su hogar.
El paciente, quien además es asmático, fue trasladado el pasado 20 de junio desde el SAR del Cesfam Néstor Fernández Thomas hasta la Unidad de Emergencia Hospitalaria, debido a un grave compromiso de salud provocado por una neumonitis química tras inhalar gases tóxicos.

Su condición era crítica y requirió ventilación mecánica invasiva para mantenerlo con vida. En ese momento, el riesgo era evidente y su evolución representaba un desafío para los profesionales que asumieron su atención.
Sin embargo, el trabajo coordinado del equipo multidisciplinario de la UPC permitió iniciar un complejo proceso de recuperación. Médicos especialistas, enfermeros y kinesiólogos desarrollaron un tratamiento integral y realizaron un seguimiento permanente de su evolución.
Poco a poco, Jorge comenzó a responder favorablemente. El equipo pudo retirar progresivamente el soporte vital, hasta conseguir su estabilización y posterior traslado desde la UPC a una sala de cuidados básicos.

Después de superar el momento más crítico, llegó finalmente el día del alta. Jorge no solo dejó atrás el hospital, sino también una experiencia que, según reconoce, pudo haber tenido un desenlace completamente distinto.
“Fui increíblemente atendido por enfermeras, TENS, kinesiólogos, todos muy, muy cariñosos y profesionales. La verdad que estoy súper agradecido, porque la otra posibilidad era ser trasladado al Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, con el riesgo que lleva el tiempo que se pierde en la ambulancia”, relató durante su control posterior al alta.

Para su esposa, Macarena Puga Phillips, el proceso también estuvo marcado por la incertidumbre, pero principalmente por el acompañamiento recibido por parte de los funcionarios del hospital.
“El cariño desde que entramos hasta que salimos del hospital fue maravilloso. Agradecemos a todos y cada uno por su vocación y entrega, por haberme contenido. Qué lujo de UPC tenemos. El equipo es demasiado humano, larga vida a la salud pública de este país”, expresó.
Un regreso a casa y a su comunidad
Uno de los aspectos que Jorge más valora de su recuperación es haber podido recibir atención especializada en su propia ciudad, rodeado de su familia y seres queridos.
Durante los 20 días de hospitalización, su esposa acudía diariamente a verlo y fue testigo de cómo, poco a poco, el paciente que había llegado en una condición crítica comenzaba a recuperarse.
“Mi señora iba todos los días a verme, después me contó cómo había avanzado en mi proceso de recuperación y lo buena de la atención. Fui íntegramente tratado acá, en el lugar donde vivo, donde la gente me podía venir a ver”, señaló.

Hoy, ya recuperado y fuera de peligro, Jorge mira hacia atrás y dimensiona la gravedad del momento que enfrentó. Lo que comenzó con una emergencia que lo llevó a necesitar ventilación mecánica terminó con un alta médica y la posibilidad de volver a su vida cotidiana.
Su experiencia también se transformó en un reconocimiento al trabajo de los profesionales de la salud pública que estuvieron a cargo de su recuperación.

“A todos quienes me preguntan les digo que pueden confiar en el hospital, que funciona a la perfección, que es de primera línea, que está la mejor tecnología y los mejores profesionales”, afirmó.
La historia de Jorge representa así mucho más que el alta de un paciente. Es el relato de una persona que llegó al hospital al borde de la muerte, requirió soporte vital y logró volver a la vida gracias a una compleja recuperación médica, al trabajo de un equipo especializado y a su favorable respuesta al tratamiento.
Un nuevo caso que pone en evidencia la importancia de contar con una Unidad de Paciente Crítico capaz de responder a emergencias de alta complejidad y brindar atención especializada sin que los pacientes deban necesariamente abandonar su ciudad de origen.
